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lunes, 16 de noviembre de 2009

Migraciones

-Buscar documentos (DNI, Pasaporte)
-Pagar restaurante y señora pensión
-Entregar llaves
-Comprar pilas linterna.
Una lista inocente. Es tan raro irse, es tan violeta observar cómo tu antigua vida se vuelve blanda y frágil, y menos que nada... y también a tu alrededor todo se ablanda, se hace trizas y un horrible nudo en el estómago lo estropea todo. Son tan crueles las estaciones de tren, de autobús, los aeropuertos... la señora de al lado le lleva un tarro de majablanco a su primo de Yacuiba, mientras yo dejo atrás arrancado y a su propia suerte un pedazo enorme de vida. Si el mundo fuese justo esa señora y yo nunca deberíamos habernos juntado.
No es posible que AHORA la señora que me vende la soda siga haciéndolo a 4 bs. , que los periódicos sigan hablando de elecciones que siga habiendo recargas para celulares, y bloqueos y teléfonos y carreteras y autos y luna. No es posible que mientras una vida ha cambiado, se ha partido y ha comenzado otra el mundo permanezca indiferente. YO el único culpable, yo y esos ojos, y esa cabeza y esa boca mía. ¿Y qué pasa con los que quedan? oí una vez al doblar una esquina, (llovía a mares y una mujer corría tras de mí)... Los que quedan... supongo que seguirán la partida sin un peón, sin un rey, un caballo o un alfil... ajustarán la estrategia a la ausencia de esa pieza... ¿Y el que se va? avanzará sin tablero, con piezas desperdigadas, muchas veces repetidas o lo que es peor, escasas...
Nadie está en una situación cómoda. Lo más fácil sería quemar las naves, negar el mundo o a la gente, a uno de los dos, tener un tablero inmenso vacío o una caja llena de piezas. Elección.Dicotomía.
Y en medio de todo ésto, justo en medio, el caos del tiempo que se mueve demasiado rápido, los pactos que no voy a romper, las ofertas que no puedo rechazar, caras desconocidas, calles con los mismos nombres, caras que recuerdo, recuerdos sin cara, un poco de viento y lluvia fina.
Ésto escribía dos días después de dejar Bolivia. Ahora hace una semana que lo hice y todo es un poco menos gris. Como siempre no estaba preparado, nunca lo estoy. ¿Difícil?, no, no lo es, sólo hay que saltar.
Gracias a todos, a todas esas piezas que completásteis una de las partidas más increíbles y hermosas de mi vida.
Gracias y hasta luego.

8 comentarios:

Ana Cristina Crespo Suárez dijo...

Hasta siempre Marco. Un abrazo con mucho cariño.

Lena dijo...

Dicen siempre que es más sencillo para el que se va... pero no siempre es verdad.
Ánimo y un abrazo.

Anónimo dijo...

POR DONDE ANDAS???
CUANDO VUELVAS A ESPAÑA TE VA A DAR ALGO VECINM ENSERIO, TOMATE UN ORFIDAL O ALGO PORQUE VA A SER UN POCO DURO....
DI, BESIS DISFRUTA LO QUE TE QUEDA DE VIAJE POR AMERICA!!!

ferg dijo...

hey atleta!!!

No solo daras un salto, sino tambien una voltereta y tendras que hacer una parada d manos(accion que no podrias hacer en la vida real jajaja)...solo no t olvides que se extraña al indiana despistado que llego hace casi dos años a Bolivia e hizo que la vida d todos (en especial la mia) se llenara de tu increible persona.

Maníes en la calle,napoleon,los chinos,sabina...

Miss you

Anónimo dijo...

SON TRISTES LAS DESPEDIDAS,PERO TAMBIEN SON ALEGRES LOS ENCUENTROS.SIEMPRE HAY UNA PUERTA MEDIO CERRADA,Y OTRAS MEDIO ABIERTA,DISFRUTA DE LO QUE TIENES EN ESE MOMENTO Y EN ESE INSTANTE LO QUE PASO YA PASO,QUEDATE SIEMPRE CON LOS BUENOS RECUERDOS,LOS PASADOS Y LOS QUE TIENES,Y LOS QUE TIENEN QUE VENIR.TE ECHAMOS DE MENOS, TE QUEREMOS, SIEMPRE ESTARE AQUI MAAAAAAAAAAAA.

Rebeca dijo...

no te puedes ni imaginar la envidia q me das

Anónimo dijo...

Eres el cabrón más poeta que conozco (o quizás el poeta más cabrón). Respeto no falta en estas palabras, compañero.

Pedro

africano dijo...

Joe, Marcos. Estoy leyendo algunas de las entradas de tu blog, mira que he encotrado un abanico amplísimo de sensaciones, pero esa sensación de salto al vacío con nudo en el estómago incluido que me trasmite esa partida es... tan puñeteramente familar. Y lo peor de todo es que uno sabe que sin esa senación de incertidumbre, sin ese "y ahora que" a la vida le falta algo.
Diego.