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domingo, 3 de junio de 2012

Los fantasmas de la noche

Es de noche en la selva. Nunca sabes quién te estará observando.








- Fotos tomadas en Amani, montañas Usambara, Norte de Tanzania

sábado, 26 de mayo de 2012

Todos los desiertos. El desierto...

desierto de Atacama (Chile)

VAlle de La Luna con Volcán Licancabur

Valle de la Luna- San pedro de Atacama (Chile)

Laguna Céjar-San Pedro de Atacama (Chile)

Lagunas Céjar- San pedro de Atacama (Chile)

viernes, 25 de mayo de 2012

Pérdidas



Ha ocurrido algo terrible. Terrible. Ocurrió hace algún tiempo. Pero no soporto más el silencio.
Como todo lo horrible que ocurre no se puede hablar de ello al instante, ni al día siguiente, ni tan siquiera la misma semana. El hecho permanece encerrado en las cárceles del tiempo, como un tabú, como algo prohibido. Como si al mencionarlo volviésemos revivirlo. No se nombran las guerras que dividieron a los hombres. No se habla del familiar muerto sin mirar al cielo confiando en que esté allí. Jamás se invoca lo que se ha llorado.
Los masai jamás ponen a un niño el nombre de un muerto, creen que si lo hiciesen no descansaría el alma del muerto ni conciliarían el sueño los vivos. Cuándo se refieren a él nunca usan su nombre, dirán "el que vivía en la esquina" o "el que tenía gafas". Nunca su nombre.
No hay nada mas terrible que la desgracia. No hay nada más ingrato que su recuerdo.
Dejémonos de preludios. Vayamos al grano.
Me encontraba en Chile, cerca del mar (en Chile siempre estás cerca del mar). Migración de invierno. Un viaje largo y difícil. No se cómo, ni dónde... pero cuándo fui a echar mano a mi cuaderno, éste ya no estaba... Lo más horrible que le puede suceder a un viajero. Tres años de historias. De pensamientos. De direcciones. De tickets de tren, fotos, manchas de vino y hojas mojadas... Ojalá hubiese sido mi pasaporte, ojalá hubiese sido mi ordenador. La pérdida es irremplazable. Habrá otro. Pero no guardará lo mismo en su barriga. No se habrá comido las mismas historias.
Me senté en el banco de una plaza. Me resigné. Pensé que es estúpido apegarse a las cosas físicas, porque, irremediablemente, están expuestas a las leyes de la física. Pueden caerse, romperse, perderse, disolverse,  quemarse, volatilizarse o ,incluso, volar por los aires.
No me sentí mejor. Imaginé la cara del que lo encontró, su mirada huidiza, sus dedos afilados, sentado, solo (porque estaría muy, muy, muy solo) a oscuras, debajo de un flexo de plástico barato, manoseando pedazos de mi pasado, riéndose de mis historias, observando fotos de personas que no conoce en lugares en los que nunca ha estado. Componiendo un personaje al que vampirizar, del que nutrir su vida triste y solitaria. Pensé con rabia en una señal que había visto esa misma mañana. Disfruté pensando que algún día lo arrasaría una ola asesina, pero a él solo.

Señal de peligro por Tsunami. Iquique. Chile



sábado, 3 de marzo de 2012

¡Fiesta de la Quebrada!


Entre cerros de colores trato de componer una historia imposible. El Diablo es el protagonista.
La resaca de color del Carnaval de Oruro se me clava en la retina. Otra vez el Diablo.
Tilcara (Norte Argentina) vive entre cerros, se extiende por unos pocos cientos de metros en lo profundo de una quebrada, en la gran quebrada de Humahuaca. La gran fiesta del Carnaval se extiende aquí por casi un mes. Diablos trotan por las calles lanzando polvos de talco y espuma.. Para ser Diablo y Bailar como Diablo no basta con tener el traje. Ser el Diablo requiere un comportamiento concreto. No se quitará la máscara en todo el carnaval. Hablará con voz aguda. Asustará a las damas. Y muy importante. Es seleccionado por la comparsa.No cualquiera puede ser Diablo. No hay mayor honor para una mujer que acostarse con un diablo. Más tarde nunca sabrá quién es el padre de la criatura que gesta. Muchas mujeres, al temer ser madres solteras, después del carnaval al descubrirse embarazadas, se suicidan. Al fin y al cabo : ¿Quién quiere tener un hijo del Diablo?

lunes, 27 de febrero de 2012

Desiertos.

Los puestos fronterizos de Argentina y Chile por el desierto de Atacama distan cientos de kilómetros. ¿por qué?, muy sencillo, porque no hay nada.Nada. Infinitas llanuras secas. Cumbres nevadas. Lagos de colores imposibles. Nada. Vacío.
El vacío es el lugar de las ausencias. Esa idea me obsesiona. Cuanto más grande es el vacío más evidentes son las ausencias. Más obsesivo el sentimiento de soledad. Las ausencias aparecen de la mano del vacío. Cuándo te rodea la exhuberante vegetación no hay vacío. Siempre puedes mirar cualquier cosa. Siempre puedes dejar de pensar. En el desierto no. En el desierto viven los recuerdos. El desierto te enfrenta a tu yo más cruel e intolerante.
Nadie en su sano juicio vendría a un desierto a olvidar nada. Es imposible. Cientos de kilómetros de aridez, de ausencia de vida. Quien se adentra en un desierto sabe lo que le espera. Nunca podría ir solo, no podría acarrear suficiente agua como para sobrevivir. Moriría de sed. La más horrible de las muertes.
Nadie: los egipcios nunca se separaron del Nilo por miedo al desierto. Herodoto, el gran historiador griego, en su viaje a Egipto tampoco se despegó del Nilo. Los Incas, hijos del Sol, Padre del Desierto, solamente se adentraban en contadas ocasiones. En los grandes desiertos del Norte de Kenya, de Sudán... solamente habitan tribus hostiles que sobreviven en un océano de fuego. O te mata o te enloquece.
El desierto ardiente es también un desierto interior, un desierto metafísico, un desierto existencial. Un paso escalofriante hacia tus miedos más ancestrales. Recuerdas preguntas. Dudas respuestas. Miras a los ojos de una soledad no elegida. Una soledad que es lo suficientemente hija de puta como para no dejarte en paz ni un minuto. Lo suficientemente obsesa como para repetirte que tu también eres un desierto. El desierto. Todos los desiertos.

lunes, 13 de febrero de 2012

Toda la lluvia


“Te hubiera dado más de lo que me robas, le dije al Norte cuándo me fui p´al Sur”
J.Sabina- Vámonos p´al Sur
Acaba de caer una lluvia tropical tremenda. El agua fluye hacia todos lados. Los canales rebosan. La gente corre tapándose con cualquier cosa. Salgo de la oficina e verlo en directo. Es un espectáculo impresionante.
¿Qué me ha robado el Norte que el Sur me ha dado? (Mientras me pregunto esto me pongo sin querer debajo de un chorro de agua, una gota baja por mi espalda hasta la rabadilla). Sigo pensando mientras coloco dos hojas de coca más en mi boca…
No lo sé. Lo siento pero no lo sé. Siento que la vida acá es de otra manera. No es un conjunto de elementos girando en torno a un centro más o menos fijo. No es una sucesión de hechos previsibles que llevan a un fin. No es un tren a una hora, o una luz de semáforo que te dice cuándo pasar y cuándo no. No. La vida aquí es otra cosa. Es una puerta desvencijada en unas bisagras viejas. Es un remolino excéntrico que escupe por arriba lo que traga por abajo. Es una patada en la estantería dónde están todos tus libros, dónde los más viejos te contaron cómo era el mundo. Es un tren que nunca llega, o que nunca has tomado, o que tal vez no existe pero aún así lo esperas en la estación, con tu ropa de domingo y dos empanadas en una bolsita de plástico.
“Para ser libre sólo necesitas vivir en un lugar dónde no te metan una bala en la cabeza por decir lo qué piensas” eso me dijo Juan Pablo. Había sufrido la represión durante dictadura Argentina. Él sabe lo que es no tener libertad. Y pensé en nuestra libertad, nuestra “libertad económica” que no es otra cosa que una esclavitud remunerada. Aquí soy un afortunado. Tengo para vivir, para disfrutar… me rodea mucha gente menos afortunada, eso me quita a veces el sueño, pero pienso que si no soy feliz no podré hacer feliz a nadie, y me siento en la vereda a compartir una empanada con el barrendero. Supongo que mi situación es cómoda, que hay mil realidades que me rodean, mejores o peores, pero llueve, y la empanada caliente sabe a gloria…
Y camino por la calle sonriendo, con mi mano derecha en el bolsillo y un par de monedas bien apretadas. Camino sin que el resto sepan que tengo un plan. Un plan sin agenda. Un plan sin dinero. Un plan sin medios. Un plan sin plan.
Y lo que parece descabellado aquí es normal. Y haces y deshaces tu vida tres veces en menos de un mes. Y te mueves sin rumbo, en la ciudad sin límite, vagas por el simple hecho de vagar. Y reniegas de las antiguas verdades sin buscar las nuevas. Y por fin entiendes que, después de todo, la vida es eso: todas las vueltas, todas las idas y venidas, todas las agendas caducadas, todos los trenes retrasados, toda la lluvia… TODO, absolutamente TODO lo que te pasa mientras tú te empeñas en hacer las cosas de otra manera.
http://www.youtube.com/watch?v=iU4mK1vt07U

viernes, 23 de diciembre de 2011

Puertas.

Fachadas desconchadas que descubren todas sus pieles. Maderas carcomidas por la humedad del Índico. Hierros oxidados rezumando sal. Calles con adoquines movidos o ausentes. Un enorme laberinto de calles, gente y motos.
Las puertas se levantan en Stone Town como una pequeña concesión a la belleza pasada, a la gloria de los años de riqueza. Años atrás ocultaron esclavos traídos de más allá del Gran Lago, entraron por sus costillas vivos y salieron muertos o condenados eternamente. Ocultaron a muchas de las muchas amantes del Sultán en sus correrías nocturnas en busca de otros amantes o de los pañuelos de la más fina seda para ser las primeras entre las primeras. Ocultaron a los conspiradores que derribaron al sultán y su podrido régimen de esclavitud y miedo hace no muchos años. Encerraron la historia y jamás la contaron a nadie.
Hoy permanecen abiertas durante el día para calmar el calor y la humedad dentro de las casas. Enormes, con clavos para que no las derriben los elefantes (influencia claramente india, ya que en Zanzíbar no hay elefantes), con tallados delicados que hablan de las riquezas o el poder de la familia, aún permanecen medio podridas, mil veces pintadas, haciendo alarde de una belleza decadente, de belleza perdida de diva...












jueves, 10 de noviembre de 2011

Esos locos bajitos...

Juegan, corren, se revuelcan... nos recuerdan tanto a nosotros. El otro día los vi, estaban buscando, buscando sin rumbo, sin sentido, sin saber qué, corrían a lo tonto por la enorme sabana para disimular que no saben a dónde ir. Buscan como estúpidos. Nos recuerdan tanto a nosotros.
También aprenderán pronto a odiarse, a ser enemigos. Aprenderán a creer que el otro les robará, les asesinará, les mentirá cuando pueda. Que el otro es "otro", es distinto, es peor, es malo, es perverso y maquiavélico. Aprenderán a vivir sin vivir. Abrirán los ojos en medio de la noche invadidos por el miedo, ese miedo que solamente puede sentir el que escapa. Un miedo vacío, seco, negro y silencioso como la sabana. No podrán dormir esperando atentos, con los ojos brillantes y el corazón lleno de sangre al enemigo invisible, desconocido, ancestral. No lo conocen, no lo han visto, pero los mayores habrán hablado tanto de él...
Entonces un día todo estallará, se descubrirán matando. La sangre ajena resbalará por sus dientes y sus paladares y sus garras. Y descubrirán que no era tan difícil. Que el enemigo es débil y merece morir por mil razones. Sentirán la adrenalina correr por sus venas. Sus sueños se teñirán de rojo intenso mientras esperan agazapados entre la hierba alta...
Matarán. Robarán. Engañarán. Se odiarán. Hienas. Leones. Guepardos. Negros. Blancos. Serbios.Croatas. Derechas.Izquierdas. Rojos. Amarillos. Indios. Terratenientes. Hombres.Mujeres. Niños.Adultos... Nos recuerdan tanto a nosotros...






"Cargan con nuestros dioses y nuestro idioma,
con nuestros rencores y nuestro porvenir.
Por eso nos parece que son de goma
y que les bastan nuestros cuentos
para dormir.

Nos empeñamos en dirigir sus vidas
sin saber el oficio y sin vocación.
Les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones
con la leche templada
y en cada canción."
Esos locos Bajitos. Joan Manuel Serrat

martes, 27 de septiembre de 2011

Pereza.





"Nunca tienes tiempo suficiente para hacer toda la nada que quieres."
Bill Watterson(1958-?) Autor de comics


-Y bueno... tampoco es que haya mucho que hacer. Toooodos los ñus están aquí... ha llegado tarde la época seca...-¿Para qué levantarse, es estúpido gastar energía de esa manera?-... supongo que habrá que copular...- Tampoco es para tanto... sabes que nos lleva unos tres minutos-Ya, pero lo hacemos bastantes veces por día...-Bueno, de todos modos hace demasiado calor....-¡Míralos! ¡Otra vez son ellos!-¿Qiénes?-Los raros esos que nos miran por un aparato que hace muchas luces muy fuertes...-Sí... me ponen nervioso, cada vez que me muevo oigo sus malditas voces...-Pero es gracioso como se ponen cada vez que nos movemos...-Sí, parecen cachorros... todo les impresiona...- Podríamos movernos para que alucinen...-¡Que va! hace demasiado calor...


"La pereza no es más que el hábito de descansar antes de estar cansado"
Jules Renard (1864-1910) Escritor y dramaturgo Francés



domingo, 25 de septiembre de 2011

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Otra vez...

Pues sí. Sucedió otra vez. ¡Y no hay cosa que más me fastidie!. Pasa cuándo más lo necesitas. Da igual que sea pronto o tarde. Creo que es algo metafísico. La cuestión es que, de nuevo me he vuelto a preguntar qué hago aquí, en medio del polvo. con 18 desconocidos, peleándome día a día con gente que no son los míos (o al menos no todos) en un país que no es el mío, durmiendo poco, llenándome de barro, agotando tiempo, juventud y paciencia... ¿Qué hago aquí? la respuesta miraba atenta entre la maleza... Otra vez atrapado. Otra vez vuelta a empezar...


lunes, 29 de agosto de 2011

Volar.

"El vuelo es el principal medio de locomoción utilizado por la mayoría de las especies de aves. Juega un papel destacado en la alimentación de las aves, su reproducción, crecimiento y evasión de predadores" de Wikipedia, la enciclopedia libre.

Otro intento fallido de encerrar la belleza entre los lomos recios de una enciclopedia.







Foto: Pigargo vocinglero (Haliaeetus vocifer). Lago Baringo. Kenia

jueves, 25 de agosto de 2011

Snork



Se que no me conoces, pero yo a ti si. Te vi cazar por primera vez hace algo más de un año. Hacía un calor aplastante. Era mi primera vez en el Serengeti, la primera vez que veía cazar. Aquella vez estabas acompañada. Jadeabas mirando fijamente a una cebra enorme. Después de derribarla de forma impecable la escondiste entre los arbustos y fuiste a llamar al resto. Todos comieron. Lo recuerdo como si fuera hoy. El temblor. El deslumbramiento. Los escalofríos. La belleza de la muerte. Más tarde me dijeron tu nombre: Snork.
Te he vuelto a ver este año. Estabas un poco más vieja pero tu cicatriz aún seguía allí, en tu nariz. Aún me sigo preguntando por qué fue... supongo que alguna trifulca, algún zarpazo de alguien que se creyó más listo que tú... ¿cómo quedaría tu rival?.
¿Sabías que eres sorprendente? ¿Sabías que me estremecí de belleza cuándo te vi correr por vez primera? ¿Sabías que cada vez que pienso en algo perfecto se cruza aquella caza por mi cabeza? Probablemente no. No me importa.

Me gusta tu cicatriz. Eres bella. Eres perfecta.




martes, 26 de julio de 2011

Malos tiempos...



Corren malos tiempos. Todo el mundo lo dice. Los gallos del gallinero lo saben. Todos tienen miedo .Ya ni tan siquiera guardan la ropa, ya ni tan siquiera van a nadar. Nosotros, las gallinas cacareamos sin poner huevos. Los gallos no se ponen nerviosos, pero hablan de la destrucción y del caos. De apocalipsis. De dragones y lluvias de azufre.
El aire está lleno de polvo y de humo. Huele a fuego. Huele a muerte. Basta dar dos pasos para ver que no son buenos tiempos aquí tampoco. Después de ver aquello, pienso que podríamos estar peor, que a veces los gallos cacarean porque les conviene. Pienso que no existe el apocalipsis del que hablan....
Corren malos tiempos. Empieza la estación seca en las llanuras de África del Éste.

Nota: Video en el que unas hienas matan a un ñú grabado durante el primer safari de julio. Serengeti.

sábado, 25 de junio de 2011

La sabana se despereza bajo la panza de una densa bruma. todo parece mentira, todo parece ficción. Me asomo a la ventana del camión y el aire aún frío me recuerda que debo estar despierto. Algunas girafas cruzan por nuestro camino. Parece todo tan poco real. El frío es real. Los baches son reales. La mañana también. También huele a "mañana". Pero esos animales imposibles...
Respondo un par de preguntas. Respiro un rato para ganar paciencia.
Dos guepardos atraviesan la hierba. Los ametrallamos a fotografías. Cientos de "clicks" se vuelcan sobre semejante bicho. Más adelante un serval, un raro "gato" de sabana nos mira con curiosidad. Despierta menos espectación a pesar de ser mucho más raro. Creo que la gente solo se interesa por "los grandes" y los más "pequeños" permanecen al margen. El aire se comienza a calentar, el sol pica. Ahora todo parece más real.







viernes, 24 de junio de 2011

Muerte alada.

Lo confieso. Siempre me ha atraído la muerte. La escatología. Las cosas últimas de los seres vivos, la evaporación, la fuga de la vida en sí. Encierra tanta belleza la agonía del final como la vida misma. Es tan bello (en el concepto absoluto de belleza, como algo sobre sobrecogedor y desconcertante) un alumbramiento como una muerte. Es tan natural la llegada como la ida. Es tan noble el consuelo de la comadrona como el del enterrador.
No me asusta que me impresione la muerte y que en cierto modo me resulte bella. No tengo miedo a ese escalofrío que me atraviesa cada vez que, delante de mí, un animal terriblemente bello descuartiza a otro igualmente bello pero desafortunado. Pienso que es el estado natural de las cosas y disfruto enormemente del momento sin ningún tipo de remordimiento. No me sorprendió entonces que mucha gente hubiera sentido lo mismo antes. Ellos escribieron libros. A mí se me cayeron los prismáticos al suelo.




Muerte puta, muerte cruel,
muerte al pedo, muerte implacable,
muerte inexorable, misteriosa muerte.
Muerte súbita, muerte accidental,
muerte en cumplimiento del deber.
Texto: fragmento de un poema de Oliverio Girondo
Foto: Águila marcial devorando una gacela de Thompson en el Serenguetti.

jueves, 9 de junio de 2011

Hatari!



“El peligro no es cuestión de un par de golpes,
el peligro es no saber a dónde ir”
Revolver.
Peligro. Huida. Miedo de presa. Viene cuándo menos te lo esperas… y ¡zás! ya no hay que hacerle.
Era de noche, en la orilla del lago todo parecía tranquilo. Discutíamos sobre las dificultades de la ruta. Habíamos mandado a todos lejos porque los hipopótamos hacían mucho ruido. Estaban nerviosos y se enfrentaban en el agua. Y nosotros demasiado cerca. Una imprudencia. De pronto salen dos machos del agua, los vemos cerca…
Alguien dice: -Un macho y la cría… ¡no! Dos machos… se van a pelear… ¡corred!...
Y todo permanece en tinieblas… todo se vuelve confuso… sólo recuerdo una de esas bestias corriendo hacia nosotros, recuerdo sentir la vibración en la planta de los pies hoy llenas de arañazos. Recuerdo que corrí sin sentido y que no miré atrás… estuvo tan cerca… Ese nudo en el estómago, correr, correr y correr… no miré a uno solo de mis compañeros, me importaron menos que nada, solamente después, cuando volvió mi parte racional, les pregunté cómo estaban. Era presa, era el que estaba en peligro y sólo quería salvar mi vida. ¿Tú que hubieras hecho?.
A los 4 días un león dormía apaciblemente en la entrada a los baños del Ngorongoro. Nadie tenía ganas de mear. Sonreí porque por fin alguien más se sentía presa.