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viernes, 20 de agosto de 2010

El oculto manchado...



El mas complicado Big Five (asi llamaban los cazadores a las 5 grandes presas de Africa: bufalo, rinoceronte, elefante, leon y leopardo). Nunca antes lo habia tenido tan cerca... o al menos no habiendolo visto... el terror de los primeros hominidos, cuentan que puede estar observandote a pocos metros sin tansiquiera percatarte... Solitarios y nocturnos encaraman sus presas a lo alto de los arboles, entonces te brindan la oportunidad de verlos...
Diversos estudios demuestran que una vez que los cachorros se independizan la madre los visita frecuentemente (con un tupper de gacela)... Rompio el silencio, acabo con el misterio. Eran las doce de un dia de agosto, el sol partia las piedras en el Masai Mara

...bajel pirata que llaman por su bravura "El Temido"...

23 personas, 17 toneladas. "La Estrella de la Muerte" de la sabana levanta una cortina de polvo de varios metros y crea estupor por donde pisa.
Primo hermano de los camiones overland ingleses (camiones que cruzan el continente con distintas paradas) nuestra casa caravana atraviesa los principales parques del este de Africa, con tripulacion y capitan. Incomparable punto de vista de la sabana, enorme rinoceronte que hace temblar la tierra, oscuro viajero...

"y va el capitan pirata cantando alegre en la popa..." Variacion de Espronceda


PD:disculpad las tildes de las que este teclado carece....


lunes, 2 de agosto de 2010

Un día cualquiera en la sabana...





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Es un día cualquiera. La sabana no entiende de semanas, como mucho entiende de lluvias... un rinoceronte blanco descansa, varias cebras beben no muy lejos. Los guepardos pasean entre la hierba y una camada de leones acaba los últimos restos de su presa. El macho descansa más allá. Al anochecer llegamos al campamento que alguien marcó con un cráneo de impala. Toca montar tiendas. Durante la noche también continuará el juego de la vida y la muerte.

domingo, 1 de agosto de 2010

... y sobre su piel se podía leer la historia de África...



Deslumbramiento y caída








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Antaño el ejército más temido del este de África, sus razzias (incursiones para robar ganado) causaban escalofríos con solo intuirlas, expulsaron a pueblos que ocupaban durante cientos de años sus tierras. Despreciaban cualquier forma de vida que no fuese la suya, cualquier forma de subsistir que no fuese la ganadería… la agricultura era innoble, la caza, inaceptable. Sus guerreros se concentraban en poblados después de ser circuncidados y de haber matado un león con sus propias lanzas, no bebían alcohol ni fumaban, tan solo convivían y hablaban de sus azañas robando ganado a tribus con las que mantenían un odio ancestral. Su ganado pastaba las enormes llanuras del este, mientras sostenidos sobre una sola pierna y apoyados en sus lanzas observaban su riqueza, su ganado al que reconocían cabeza por cabeza y tenían más de un centenar de adjetivos para denominarlo… Porque una vaca era una vaca, independientemente de si era flaca o gorda, pequeña o grande. Moneda de cambio, razón de vida.
Hoy viven en poblados temáticos, el estado no permite las escaramuzas con tribus vecinas, el estado no permite matar leones (si no eres occidental y no pagas una cantidad cósmica por ello). Mientras se depilan las cejas y se sacuden el polvo de sus vestiduras para estar impecables me piden 5 dólares por persona para visitar su poblado. No parecen ni contentos ni alegres, indiferentes, cantan y saltan en un festival colorista, a uno se le cae el móvil. En los ratos libres los guerreros hacen pulseritas con cuentas de colores para los turistas, otros han ido a la ciudad y son guardas de seguridad. Miro sin saber que pensar. Pienso sin querer mirar.


domingo, 18 de julio de 2010

Formas de Belleza


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Atardecía en Zanzibar. Todos miraban al Índico estupefactos el hundimiento del sol. El el mercado un carnicero descuartizaba la cabeza de una vaca. Formas de Belleza.

Cotidianidades





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Cotidianidades.
Queda una hora para amanecer. Debo levantar a la gente. Hago el habitual barrido de haz de luz con la linterna alrededor de mi tienda. Unos 20 puntos luminosos se mueven cerca, a menos de 10 metros… corren mirando hacia la linterna (por fortuna no hacia ella) se agrupan en dos grupos de ojos distintos, pasean en paralelo al campamento… estoy de pie enfrente a ellos… uno de los chicos del campamento se acerca y me dice al oído: Hienas… si, hienas, unos 10 bichos como mastines, las había oído la noche anterior… una de ellas emite una ruidosa carcajada… el punto se me hace asterisco… mi compañero asegura que no son peligrosas… cinco minutos más tarde levanto a los clientes…

Tomamos el camión para el primer safari de la mañana, hablan bulliciosos sobre los rugidos de leones que se oyeron esa misma noche. Apenas ha avanzado 10 metros el camión cuándo vemos un enorme macho paseando alegremente por la sabana… surgen risas nerviosas…
A mediodía, con un calor de justicia, mi voz resuena dentro del camión, advierto sobre el peligro de ir de pie en la parte abierta del camión, del cuidado que debemos tener. Una hora después una rama me golpea y me tumba sobre el suelo del camión. Dos puntos de aproximación y varias rozaduras. Dos cebras miraban estupefactas.

lunes, 28 de junio de 2010

La Belleza mítica de los Pokot



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En las inmediaciones del lago Baringo, en Kenia, vive una tribu aislada, sin conocer prácticamente al hombre blanco, llevan su vida que transcurre entre la ganadería y las trifulcas con tribus vecinas para robar ganado. Mantienen sus tradiciones y cultura intactas... ¿Suena bien verdad? pues lamento decir que es mentira, que, por desgracia el único que ahora mismo no conoce al hombre blanco es el propio hombre blanco, pero me impresionó llegar a ésta tribu, poco contactada dónde no encontré ni una sola lata de cocacola, no me quisieron vender nada y se impresionaron al ver sus caras en el visor de mis cámaras.
Los Pokot son Nilóticos, espigados y agraciados. Forman parte del grupo tribal de los Kalenji (nombrre que ha dado Decathlon a algunas de sus prendas) son ganaderos y nómadas, en sus migraciones abandonan sus viviendas, dejando allí a los más ancianos. La leyenda dice que el día de su muerte las casas se caen sobre sus cabezas.
Envueltos en distintas luchas tribales, normalmente causadas por el robo de ganado ("razzias"), con los grandes guerreros del África del este, los Maasai, han quedado reducidos a pequeños grupos familiares con un hombre, sus esposas, su madre y varios hijos que vagan según las estaciones o la necesidad de robar ganado por la inmensa sabana. No sabemos hasta cuándo.


domingo, 27 de junio de 2010

Leones





El sol azota la llanura del Serengeti a las 12 de la mañana. No hay salida, beber o morir. Un grupo grande de cebras se aproxima de forma lenta, desconfiada a la orilla de un río que empieza a morir al inicio de la época seca, se agrupan, las cebras de la parte mas externa de la manada hacen de parapeto a las que beben en el río. Algo se mueve entre la hierba, dos orejas asoman en los últimos pastos altos de la sabana, una leona se desplaza casi arrastrándose, mirando el grupo de cebras, el viento sopla en contra. Huele a las cebras y ellas no pueden olerla. El grupo entero se queda sin aliento. Parece estar muy lejos cuando se sienta comodamente sin dejar de mirar a la manada. Nos parece estúpido que se pare y se deje ver por las primeras cebras del exterior del grupo que empiezan a advertir su presencia, por casualidad mi compañero mira a cien metros de la leona sentada, sin articular palabra señala a otra leona que avanza sigilosa, como deslizándose entre la superficie de hierba. Rápidamente entendimos todo. La leona sentada se levanta y corre estrepitosamente hacia el grupo de cebras, estas no tardan el verla e intentan huir por la única salida posible, orilleando por el cauce del escaso río, lo suficientemente profundo para resultar impenetrable para la manada. En su huída se topan de frente con la segunda leona que había ganado unos cuantos metros mientras las cebras huían, en una carrera desesperada la última cebra del grupo da un ligero tropiezo y la enorme leona se avalanza sobre ella volcándola completamente, clavando sus zarpas en los cuartos traseros del animal, hasta que su compañera llega y con un certero mordisco en el cuello la asfixia. Agoniza ante nuestro camión. Miramos desconcertados. Aquellos segundos parecieron años. No hay ni una sola foto de la leona cazando. Poco a poco se va el estupor y se desentumecen los dedos, la leona mayor esconde el cadaver de la cebra mientras la mas joven llama al resto de la manada, no tarda en llenarse el lugar de leones y cachorros dandose un festínj pantagruélico. Fotografiamos como locos desde la seguridad, la calma del camión,mientras, en las llanuras del Serengeti, alguien se ha jugado la vida


martes, 8 de junio de 2010

Hakuna matata... (o éso creo)

Cambio inminente. Cinco pares de calcetines. Tres camisas. Otros tantos pantalones. Cables y cargadores y cámaras... me rio, me imagino al doctor Livingstone cargando con todo éso... me gustaría tener un gorro como el suyo... Nudo en la garganta.
Creo que no conozco nada sobre África, está en mi cabeza como una idea aproximada sacada de algunos documentales, artículos y libros... ideas de papel, de archivos, de estanterías. Me gustaría algún día leer lo que dicen los papeles en lenguas extrañas sobre mí y los míos.
Cuna de la humanidad, abrasada por el sol, regada por sangre, olvidada, expropiada, excomulgada, explotada. Estereotipos de blanco (blanco de piel, blanco de mundo).

"Cuando vinieron los misioneros a África tenían la Biblia y nosotros la tierra. Nos dijeron: vamos a rezar. Cerramos los ojos. Cuando los abrimos, teníamos la Biblia y ellos la tierra."
Desmond Tutu- Clérigo Sudafricano anti-Apartheid

... una biblia... cuántas veces sirvió de pasaporte y de justificación. Yo no llevo ni éso.
Hago memoria e intento recordar si en algún momento de mi niñez soñé con cruzar la sabana a bordo de un inmenso camión, tragando polvo bajo un cielo en llamas, sobre un suelo ardiente... creo que no... Meto los prismáticos, el chaleco... Otra vez me voy. Otra vez os llevo.



Safari njema!

¡Buen viaje!