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lunes, 8 de abril de 2013
martes, 2 de abril de 2013
Las Lagunas del cielo
miércoles, 27 de marzo de 2013
Salar
El desierto de sal más enorme del mundo. Nadie sabe que está en Bolivia. Pocos conocen el nombre Uyuni. El Salar se extiende en el Altiplano entre Bolivia y Chile, rodeado de desiertos y lagunas de colores. Un sol abrasador, un aire enrrarecido y asfixiante.Uno de los paisajes más impresionantes del mundo.
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miércoles, 20 de marzo de 2013
El río más mítico
No era una exageración. Controlar el Nilo era controlar África. Con un recorrido de sur a norte atraviesa numerosos países, antiguos reinos míticos, sabanas y montañas. El río más mítico. La arteria del África negra.
No es extraño que durante el siglo XIX, el otro siglo de las luces, el siglo de los científicos más brillantes, los exploradores más intrépidos y los descubridores más audaces, muchos genios, muchos locos se sintiesen atraídos hasta perder la cabeza por el gran gigante. Muchos perdieron familia, tiempo y dinero intentando adivinar sus fuentes, muchos se extraviaron en sus turbulentas aguas hasta jugarse la razón primero y después la vida. El Río trataba de volverlos locos. Imposible remontarlo, sus aguas se vuelven tan turbulentas hacia su nacimiento que harían del barco más preparado un estúpido cascarón de nuez navegando en el vientre de un gigante, lo intentaron los griegos, lo intentaron los romanos, los egipcios... Difícil conocer su origen, en lo más profundo del áfrica más negra, cerca de tribus hostiles, horribles fiebres y animales salvajes, lejos de la costa, de los destacamentos coloniales y de la quinina. Todo el que intentaba desentrañar su misterio caía víctima de las fiebres, de los ataques, o de las enormes caminatas en círculo en condiciones infrahumanas. El Nilo guardaba su secreto de la forma más feroz.
No hay secreto lo suficientemente oscuro, lo suficientemente oculto como para no rendirse ante un hombre que sabe a dónde va. Ese hombre era Richard Burton. Y con él comienza uno de los relatos más paradójico, más intenso de la historia de las exploraciones.
Burton era fundamentalmente un loco brillante, pero un loco. Culto, con una retórica arrolladora, irresistible para las mujeres, inteligente, impulsivo, terco, universal... en el momento de su muerte hablaba más de veintinueve idiomas de tres continentes, entendía otros diez .Expulsado de Oxford y traductor al inglés de “Las Mil y Una Noches” y el “Kamasutra” había escrito varias decenas de libros y manuscritos (lamentablemente la mayoría de ellos fueron quemados por su mujer una vez desaparecido). Prefería un mercado a un club social, pero en ambos se movía como pez en el agua. Capaz de presentarse en la Sociedad Geográfica de Londres de punta en blanco o de ser el segundo occidental en entrar en La Meca (el primero fue el español Ali Bey). Burton reencarna el ideal de aventurero. Burton representa todo lo que los que hemos pisado África queremos ser. Burton es el gigante de los que comemos migajas en forma de aventuras de medio pelo.
Se obsesionó con el Nilo y lo convirtió en la razón para levantarse, organizar una caravana más y avanzar sin rumbo fijo. Antes de su mítica expedición en búsqueda de las fuentes del Nilo, Burton no era un novato en África. Unos cuantos varapalos, unas pocas expediciones fallidas, le habían puesto los pies en la tierra. Le habían hecho entender que África no es un lugar para blancos. Pero quién no teme no escucha, y Burton no tenía ni una sola brizna de temor. Vagó durante un tiempo por África del este, buscando datos, escuchando historias, hablando y pensando sobre cómo encontrar el origen del Río de la locura, del gigante que le quitaba el sueño. Recibió un dato revelador, le habían hablado de un mapa que mostraba África oriental con los asentamientos de la costa, y en el centro, como una revelación, una enorme mancha en forma de babosa que decían, era la fuente del gran Río. Le habían hablado de los pies del Gigante. Ya no era un gigante tan grande.
El mapa de la babosa se encontraba en manos de unos misioneros alemanes, Krampf y Rebmann. Expertos en África del este y descubridores del monte Kilimanjaro y el monte Kenia, no dudaron ni un minuto en recibir a Burton. Su fama le precedía. De la reunión poco se sabe, la intención inicial de Burton era hacerse acompañar por Rebmann y Krampf en su búsqueda de las Fuentes del Nilo, Parece que el encuentro no resultó satisfactorio para ninguno de ellos. Burton comentó que eran bastante sensatos y cuerdos… ingredientes ideales para que la expedición fracasase. Los puritanos misioneros vieron en Burton un sátiro, un diablo sin la más mínima intención de predicar, pero aún así le dieron el “Mapa de la Babosa”. Estaba sólo, y entre sus manos tenía el alimento perfecto para su locura…
Continuará…
| Burton vestido de árabe |
![]() |
| Richard Francis Burton misteriosamente parecido a Freddie Mercury |
miércoles, 6 de febrero de 2013
Tra(d)iciones
En algún caso hemos hablado aquí de la contaminación cultural que ejercemos sobre los lugares en los que, los buenos de los hombres blancos, ponemos los pies. Pero hay uan máxima que cualquier perroflauta ilustrado debe saber: "Si te invitan a un evento al que no irías en tu país en el extranjero, vete, sólo así reforzarás tu posición".
Hace un tiempo, el bueno de mí conductor (mi asesor y "padre" africano) Machange, me invitó a la comunión de su hija, y bueno... siguiendo la línea de participar en cualqier experiencia aunque no comulge (nunca mejor dicho) con ella, me puse mi único pantalón "no safari" y me dirigí hacia dicho evento.Llegué un día antes acompañado por dos de mis compañeros de trabajo después de emplear 4 horas para hacer 150km. Cuando llegamos mi amigo nos esperaba en una furgoneta destartalada en medio de una calle, dónde, ¡Sorpresa! era el único blanco. Después de dar botes por una plantación de plátanos llegué ala casa, en la que me guardaban la mejor habitación y el mejor lugar en la mesa, en mitad de un remolino de mujeres dando vueltas de un lado para otro, alistando los últimos detalles. La mañana amaneció con la misma dinámica frenética de mujeres corriendo de un lado a otro y preparando comida, mientras algunos hombres trataban de colocar un toldo con el símbolo de las naciones unidas y de partir un poco de carne con más pena que gloria.
De acuerdo a los estándares Tanzanos, la ceremonia empezaba a las 11, pero a las 11:30 la familia aún corría por la casa de un lado a otro. Se trataba de una ceremonia luterana, que la ver tantos negros en la iglesia, creí que eran luteranos por Luther King, pues no... es por Martín Lutero... El luteranismo es algo de lo que no tengo ni idea, pero es bastante variopinto. Hay curas normales, vestidos de cura, y señores en traje que gritan e incluso cuando hablan en swahili, te parece que estás pecando. Por cierto, ir a una misa en Swahili es como ir a ver una película sueca dogma sin subtítulos: sabes que pasa algo, pero no sabes el qué. Resultado: cuando dijeron "Levántense los padres de las niñas" pues.. me levanté yo, y me volví a sentar entre las carcajadas de la concurrencia. Me fui a las 2 horas de misa. Resumen: Un predicador que era una mezcla entre satán y chiquito de la calzada, trajes de tela de carnaval por todos lados y el típico banco de niños aburridos...

Después de salirme de la ceremonia y buscar un bar donde, como en todas las áreas rurales, solo hay cerveza caliente, llegó la hora de la comida y acudí brujuleando ligeramente. Un enorme buffet de carne, plátano y arroz y la presencia de las tres comunioneras en la mesa principal. El padre, orgulloso de contar en tan importante evento con un blanco, se dirigió la público para presentarme e informar que presidiría la mesa con las comunioneras. Me cayó una lagrimilla de emoción y accedí, un poco tímido... Bailes, risas, fotos a los niños... ¡y nada de alcohol! ya que el luteranismo no lo permite (Marcos:1, Luteranos:0).
En mitad de la ceremonia, un hermano del padre de la niña se acercó a mí, y con la cómplice sonrisa del dueño de la casa me sacó a beber a otro lugar, a otra casa dónde eran luteranos light y bebían una fermentación hecha con plátano, ácida y picante que hizo que mi cabeza diese algunas vueltas. Mas tarde, por la noche, se oían los cantos de las mujeres solteras en busca de hombres, bajo un cielo lleno de estrellas y la mítica silueta del Kilimanjaro
Hace un tiempo, el bueno de mí conductor (mi asesor y "padre" africano) Machange, me invitó a la comunión de su hija, y bueno... siguiendo la línea de participar en cualqier experiencia aunque no comulge (nunca mejor dicho) con ella, me puse mi único pantalón "no safari" y me dirigí hacia dicho evento.Llegué un día antes acompañado por dos de mis compañeros de trabajo después de emplear 4 horas para hacer 150km. Cuando llegamos mi amigo nos esperaba en una furgoneta destartalada en medio de una calle, dónde, ¡Sorpresa! era el único blanco. Después de dar botes por una plantación de plátanos llegué ala casa, en la que me guardaban la mejor habitación y el mejor lugar en la mesa, en mitad de un remolino de mujeres dando vueltas de un lado para otro, alistando los últimos detalles. La mañana amaneció con la misma dinámica frenética de mujeres corriendo de un lado a otro y preparando comida, mientras algunos hombres trataban de colocar un toldo con el símbolo de las naciones unidas y de partir un poco de carne con más pena que gloria.
De acuerdo a los estándares Tanzanos, la ceremonia empezaba a las 11, pero a las 11:30 la familia aún corría por la casa de un lado a otro. Se trataba de una ceremonia luterana, que la ver tantos negros en la iglesia, creí que eran luteranos por Luther King, pues no... es por Martín Lutero... El luteranismo es algo de lo que no tengo ni idea, pero es bastante variopinto. Hay curas normales, vestidos de cura, y señores en traje que gritan e incluso cuando hablan en swahili, te parece que estás pecando. Por cierto, ir a una misa en Swahili es como ir a ver una película sueca dogma sin subtítulos: sabes que pasa algo, pero no sabes el qué. Resultado: cuando dijeron "Levántense los padres de las niñas" pues.. me levanté yo, y me volví a sentar entre las carcajadas de la concurrencia. Me fui a las 2 horas de misa. Resumen: Un predicador que era una mezcla entre satán y chiquito de la calzada, trajes de tela de carnaval por todos lados y el típico banco de niños aburridos...
Después de salirme de la ceremonia y buscar un bar donde, como en todas las áreas rurales, solo hay cerveza caliente, llegó la hora de la comida y acudí brujuleando ligeramente. Un enorme buffet de carne, plátano y arroz y la presencia de las tres comunioneras en la mesa principal. El padre, orgulloso de contar en tan importante evento con un blanco, se dirigió la público para presentarme e informar que presidiría la mesa con las comunioneras. Me cayó una lagrimilla de emoción y accedí, un poco tímido... Bailes, risas, fotos a los niños... ¡y nada de alcohol! ya que el luteranismo no lo permite (Marcos:1, Luteranos:0).
En mitad de la ceremonia, un hermano del padre de la niña se acercó a mí, y con la cómplice sonrisa del dueño de la casa me sacó a beber a otro lugar, a otra casa dónde eran luteranos light y bebían una fermentación hecha con plátano, ácida y picante que hizo que mi cabeza diese algunas vueltas. Mas tarde, por la noche, se oían los cantos de las mujeres solteras en busca de hombres, bajo un cielo lleno de estrellas y la mítica silueta del Kilimanjaro
viernes, 7 de diciembre de 2012
La ciudad y todas sus pieles.
Fue exactamente dos minutos antes de que la voz del imam
empezase a sonar por el altavoz. Abdul abrió los ojos y apenas se levantó de la
cama, comprendió que aquel no sería un día normal.
Para empezar, las calles eran distintas, caminó durante un rato largo por la
ciudad vieja y nada parecía ser igual, callejeó por los lugares de siempre pero
no vio una sola moto o coche, tan solo sintió un profundo olor a muerto, y al
doblar una esquina se cruzó a un indio que llevaba encadenado a un hombre de
azabache… le resultó tan raro que cambió de dirección en la siguiente bocacalle
para dirigirse a la mezquita…
Tampoco la gente era la misma, a medida que amanecía,
numerosos portugueses e indios caminaban
rápido, con cara de preocupación, trajinaban con fajos de billetes, compraban esclavos, oro, marfil… y hablaban de las salidas de tono de la Princesa Salme,
de sus nuevas correrías y de sus amores prohibidos… Alá castigaría a la que
pretendió desafiar todas las reglas y a todos los hombres. Incluso su padre, el Sultán, había puesto el
grito en el cielo…
Caminando por la calle parecía avanzar sin mucho sentido en
el tiempo, sonaron cañonazos y algunos edificios fueron alcanzados. Todo el mundo comenzó a correr calle abajo, gritando
“¡Bombardean el Palacio! ¡Atacan al sultán!”
Duró poco más de 40 minutos y el caos se apoderó de las calles,al instante todos hablaban de la breve guerra, quizás la más breve de la historia entre miedo, desconcierto y estupor.
Abdul corría con la
multitud sin estar demasiado seguro de lo que estaba pasando y al meterse en la
calle principal todo volvió a ser distinto, exhausto se sentó en la plaza y un
nuevo griterío llenó las calles, pareció viajar más de cien años en el tiempo,
ahora había coches y decenas de
periodistas, todo el mundo gritaba "¡El Sultán ha caído! ¡Somos libres!" y
varios grupos armados con simbología comunista patrullaban por las calles,
aquello le pareció algo más cercano a sus recuerdos y el nudo de ansiedad se
fue deshaciendo…. De pronto la llamada del imam le hizo saltar de la cama
velozmente. Despertó por segunda vez, esta vez de verdad, olía a clavo y a
canela y en la esquina de siempre los hombres de siempre preparaban té, más adelante se podían leer los
resultados de la Premier inglesa. Caminó por las calles, pero esta vez sin absurdos
viajes a un tiempo que se pliega sobre el mismo y le enseñan al hombre su
historia..Fotos tomadas en las calles de Stone Town, Zanzibar Noviembre de 2012
jueves, 6 de diciembre de 2012
Una aventura africana que por suerte no me tocó vivir...
-Para los del copago sanitario.
-Para los de "Que felices son en áfrica".
-Para los de "Tú si que tienes suerte, trabajar allí"
http://www.theopendream.com/reaccion-safari/
Gracias Jon.
-Para los del copago sanitario.
-Para los de "Que felices son en áfrica".
-Para los de "Tú si que tienes suerte, trabajar allí"
http://www.theopendream.com/reaccion-safari/
Gracias Jon.
viernes, 30 de noviembre de 2012
Quizás el paraíso no exista -pienso mientras doy un trago largo a una cerveza helada- puede que no exista, pero la idea no me preocupa.
Las mujeres suben por la linea de costa, desde el mar, cargadas con sacos de algas que venderán a una empresa japonesa que elabora cosméticos. Un remolino de niños corre a bañarse y otros juegan un partido imposible en un terreno en cuesta, sin camiseta y con unas porterías desproporcionadas. Todos son árbitros.
Apenas el sol ha caído y ya una hilera de barcos de madera sale hacia el mar. Los pocos blancos que hay cerca pasean pisando la delgada línea de espuma que dejan las olas y las huellas se borran a cada lametazo de agua tibia. Mañana ya no quedará nada. Todo lo que había, las huellas, las botellas rotas, las porterías, las algas... todo se lo llevará el mar hasta lo más profundo. Mañana a volver a empezar, a volver a poner la portería, a esquivar nuevas botellas rotas, a caminar nuevos pasos.
Quizás el paraíso no exista, pero la idea no me preocupa.
Fotos tomadas en Jambiani, Isla de Zanzibar- Tanzania, Noviembre de 2012
Las mujeres suben por la linea de costa, desde el mar, cargadas con sacos de algas que venderán a una empresa japonesa que elabora cosméticos. Un remolino de niños corre a bañarse y otros juegan un partido imposible en un terreno en cuesta, sin camiseta y con unas porterías desproporcionadas. Todos son árbitros.
Apenas el sol ha caído y ya una hilera de barcos de madera sale hacia el mar. Los pocos blancos que hay cerca pasean pisando la delgada línea de espuma que dejan las olas y las huellas se borran a cada lametazo de agua tibia. Mañana ya no quedará nada. Todo lo que había, las huellas, las botellas rotas, las porterías, las algas... todo se lo llevará el mar hasta lo más profundo. Mañana a volver a empezar, a volver a poner la portería, a esquivar nuevas botellas rotas, a caminar nuevos pasos.
Quizás el paraíso no exista, pero la idea no me preocupa.
Fotos tomadas en Jambiani, Isla de Zanzibar- Tanzania, Noviembre de 2012
jueves, 15 de noviembre de 2012
Estatuas.
Fotos tomadas en las calles de Florencia, Italia. Primavera 2012
miércoles, 10 de octubre de 2012
Cuestiones básicas...
Es que son cuestiones básicas ¡coño!- me espeta uno de los viajeros
mientras mantenemos un arduo debate sobre la ablación, el maltrato a las
mujeres o las condiciones insalubres de vida- Nadie que sea humano lo
dudaría. Cualquiera que corte el clítoris de sus mujeres o les pegue o
viva en una pocilga no merecería vivir... ¡Y ya está!-yo mantengo un
prudente silencio, estoy acostumbrado a que en demasiadas ocasiones se
viaje más con los pies que con la cabeza.
Nos apeamos en la tribu de los Pokot. Los Pokot pertenecen a una amalgama de pueblos que habitan el norte de Kenia, poco relacionados entre si que los ingleses no supieron como clasificar y se incluyeron bajo la denominación de "Kalenjin". Durante la descolonización se les asignaron tierras (cosa bastante estúpida, dado que se trata de una tribu ganadera nómada: los límites de su territorio están marcados por los pastos buenos y los flechazos de sus enemigos, generalmente Samburu y Turkana). Este reparto de tierras resultó ser una hábil estrategia para desplazarlos a las tierras menos ricas. Desde entonces viven, en los años buenos, comerciando con sus vecinos Turkana o Samburu, en los malos, matándose con ellos.
Entramos al poblado entre una nube de polvo. Nos reciben dándonos la mano, sonriendo.
Comienzan las preguntas a nuestro guía,Sam, un pokot muy majo al que los pantalones vaqueros le quedan terribles...
Lo que más llama la atención es una casa de adobe con techo de chapa en medio de las chozas de paja.
-¿Por qué está esa casa ahí?-pregunta un avivado viajero
-La construyó una ONG alemana. Decían que no podíamos vivir en las chozas. Que no era sano.
-¿Está habitada?
Sam rompe en una ruidosa carcajada-Noooo... estuvo habitada un par de días, pero la abandonaron....
-¿Por qué?
-Con la primera lluvia el ruido dentro era atronador. Si vienen a robarte el ganado no los oirías.Suena lógico ¿verdad?.
Todos abren los ojos. Parecen haber entendido.
Una chica joven clava la vista en los enormes collares de cuentas... -¿y esos collares?
-Indican que la chica ha pasado el ritual de la ablación. A los trece años (aquella niña aparentaba no más de quince)
De pronto la cara de todo el mundo adquirió un tono grave. Ya no podían mirar a Sam a los ojos.
-¿Practican la ablación?.
-Sí, como otros muchos pueblos...
-¿Y ellas quieren?
-Sí, no les queda más remedio. Nadie se casaría con una mujer con clítoris. Sería repudiada y desprovista de tierras. Moriría de hambre.Sola.-Caras largas, como personajes de un cuadro de Modiglianni.
Un niño pasa por nuestro lado, tiene unos 5 años- Desde los tres o cuatro años los niños duermen fuera de las casas, tienen que cuidar el ganado, si pierden alguna cabra les caerá una tremenda tunda...
-¡Eso es violencia con menores! dice el mismo indignado con el que abro el relato.
-No, no lo es, si fuese adulto o mujer le pegarían igual. Aquí el ganado es la vida. A los doce o trece años los jóvenes se harán heridas unos a otros (escarificaciones) para demostrar valor.
-¡Una salvajada!
-No lo es. ¿Si un día vas por el bosque, te dan un flechazo, y tu compañero, el único que te puede salvar, se marea porque tiene miedo a la sangre, qué harías?-Todos callan.
Los pokot corren hacia una pequeña explanada. Se disponen a bailar dando tremendos saltos y gritos. Se ríen y sacan a bailar a todos los que encuentran delante. De pronto se monta una tremenda fiesta. Danzan delirantes y todo el mundo sonríe. Sus caras están felices. Niños, mujeres embarazadas, hombres... se agarran de la mano. Nos vamos y la fiesta sigue.
Una vez más, y ya van treinta, me voy de ese poblado sin poder tacharlos de salvajes, de incivilizados, de malos. Me voy sin querer matarlos,. Pensando que merecen toda la vida que merecemos nosotros.
El indignado no habla. Solo mira al suelo.
Nos apeamos en la tribu de los Pokot. Los Pokot pertenecen a una amalgama de pueblos que habitan el norte de Kenia, poco relacionados entre si que los ingleses no supieron como clasificar y se incluyeron bajo la denominación de "Kalenjin". Durante la descolonización se les asignaron tierras (cosa bastante estúpida, dado que se trata de una tribu ganadera nómada: los límites de su territorio están marcados por los pastos buenos y los flechazos de sus enemigos, generalmente Samburu y Turkana). Este reparto de tierras resultó ser una hábil estrategia para desplazarlos a las tierras menos ricas. Desde entonces viven, en los años buenos, comerciando con sus vecinos Turkana o Samburu, en los malos, matándose con ellos.
Entramos al poblado entre una nube de polvo. Nos reciben dándonos la mano, sonriendo.
Comienzan las preguntas a nuestro guía,Sam, un pokot muy majo al que los pantalones vaqueros le quedan terribles...
Lo que más llama la atención es una casa de adobe con techo de chapa en medio de las chozas de paja.
-¿Por qué está esa casa ahí?-pregunta un avivado viajero
-La construyó una ONG alemana. Decían que no podíamos vivir en las chozas. Que no era sano.
-¿Está habitada?
Sam rompe en una ruidosa carcajada-Noooo... estuvo habitada un par de días, pero la abandonaron....
-¿Por qué?
-Con la primera lluvia el ruido dentro era atronador. Si vienen a robarte el ganado no los oirías.Suena lógico ¿verdad?.
Todos abren los ojos. Parecen haber entendido.
Una chica joven clava la vista en los enormes collares de cuentas... -¿y esos collares?
-Indican que la chica ha pasado el ritual de la ablación. A los trece años (aquella niña aparentaba no más de quince)
De pronto la cara de todo el mundo adquirió un tono grave. Ya no podían mirar a Sam a los ojos.
-¿Practican la ablación?.
-Sí, como otros muchos pueblos...
-¿Y ellas quieren?
-Sí, no les queda más remedio. Nadie se casaría con una mujer con clítoris. Sería repudiada y desprovista de tierras. Moriría de hambre.Sola.-Caras largas, como personajes de un cuadro de Modiglianni.
Un niño pasa por nuestro lado, tiene unos 5 años- Desde los tres o cuatro años los niños duermen fuera de las casas, tienen que cuidar el ganado, si pierden alguna cabra les caerá una tremenda tunda...
-¡Eso es violencia con menores! dice el mismo indignado con el que abro el relato.
-No, no lo es, si fuese adulto o mujer le pegarían igual. Aquí el ganado es la vida. A los doce o trece años los jóvenes se harán heridas unos a otros (escarificaciones) para demostrar valor.
-¡Una salvajada!
-No lo es. ¿Si un día vas por el bosque, te dan un flechazo, y tu compañero, el único que te puede salvar, se marea porque tiene miedo a la sangre, qué harías?-Todos callan.
Los pokot corren hacia una pequeña explanada. Se disponen a bailar dando tremendos saltos y gritos. Se ríen y sacan a bailar a todos los que encuentran delante. De pronto se monta una tremenda fiesta. Danzan delirantes y todo el mundo sonríe. Sus caras están felices. Niños, mujeres embarazadas, hombres... se agarran de la mano. Nos vamos y la fiesta sigue.
Una vez más, y ya van treinta, me voy de ese poblado sin poder tacharlos de salvajes, de incivilizados, de malos. Me voy sin querer matarlos,. Pensando que merecen toda la vida que merecemos nosotros.
El indignado no habla. Solo mira al suelo.
jueves, 6 de septiembre de 2012
John y el loco Orden Mundial
Se acerca a una pareja de recién casados, llevamos algo más de quince minutos hablando de las bodas:
-Los masai se pueden casar con más de una mujer. Pero es caro. Pones hasta cinco vacas y tienes que matar otras dos. No es barato para un masai casarse... ¿Cuánto vale casarse en España?-Mira a la pareja de recién casados.
-Pues unos veinticuatromil euros...
John toma su bastón y comienza a hacer cálculos en el suelo. Nos mira con los ojos como huevos, mezcla entre pavor y sorpresa...
-Eso son unas 60 vacas... aquí con eso te casas con la hija del jefe- se ríe estrepitosamente, ante la suculenta idea de ser el yerno del jefe, acto seguido se pone serio y me mira...
-...60 vacas... eso es mucho... supongo que después de pagar eso tendréis ya vuestra casa lista para vivir en ella y vuestro terreno para poner a los animales...
-No John, le contesto, allí no es tan fácil, las casas se adquieren de otra manera, no es tan sencillo...
-¿Cómo se compran las casas?-pregunta sumamente interesado
-¿Te lo explico en vacas o en dinero?
Se carcajea de nuevo y me toma por el hombro
-En vacas... ¡sabes que soy masai! entiendo mejor todo en vacas- me guiña el ojo a espaldas de los clientes.
-Pues bueno, brevemente, supongamos que tu casa vale veintemil vacas, ¿de acuerdo?
- De acuerdo
-Pues tu sólo tienes doscientas... ¿Qué harías?
-Olvidarme de la casa...
-¡Pedir diecinueve mil ochocientas!- Se ríe con un aire a Louis Armstrong
-Es una locura... ¿cuánto tardas en devolver esas vacas?
-40 años, más o menos.
-Pero entonces, no compras una casa, compras una tumba...-Todos agachan la cabeza impresionados por semejante respuesta.
-No solo eso John, ¡al final devuelves treintamil vacas!
-Diablos... ¿Y quién tiene tantas vacas para prestar?
-Nadie.
-Pero entonces... el que las presta, ¿de dónde las saca?...
-Son de otros, el solamente es el dueño del establo...
-¿Presta unas vacas que no son suyas?- Puedo afirmar que en mis vueltas por el mundo no recuerdo semejante cara de estupor- Si un masai hiciese eso... ¡Lo mataríamos!-Todos enmudecieron ante tan atractiva idea.
-Y si durante los cuarenta años no se las puedes pagar... te echara de tu casa y te devolverá muchísimas menos vacas que las que has pagado.
-¡Pues con más razón! ¿y como permite el gobierno eso?
-Porque también prestan vacas al gobierno...
-¡Vacas que no son suyas!...-ahora mira enfadado- Ahora entiendo porque estáis como estáis: Necesitáis cien veces más vacas que las que tenéis para poder vivir, se las pedís a alguien que no es el dueño, os condenáis para devolverlas y vuestros jefes no hacen nada. Es una cosa de locos. Es ridículo...-avanza unos metros y se apoya en el bastón, en equilibrio sobre una pierna- ¿Sabes qué Marcos?... ¡es mucho más fácil ser Masai!
Durante el camino de vuelta nadie habló. Todos mirábamos al suelo. Abatidos por la tristeza de haber olvidado lo que realmente importa. Aplastados por la lógica de John, que caminaba a paso ligero, libre, por el inmenso mar de hierba. Por su casa.
miércoles, 11 de julio de 2012
Mañana de domingo...
Amanece. Mañana de Domingo. La humedad baja por los bordes de la caldera del Ngorongoro como espuma rebosando por el vaso más grande del mundo. se desliza suavemente hacia el interior y se queda a medio camino barrida por el viento. Un rato más tarde ya no quedan nubes, todas se han ido escapando fuera del agujero. No hay casi gente y se respira frío. Los pocos que hay se esconden en sus prendas como tortugas.Pienso que esconderse del frío es inútil. Tanto como esconderse de la muerte o del aire.
Pienso que estas horas, en mi ciudad estarán las calles vacías, transitadas sólo por los que vuelven de una noche loca, de una aventura al filo de la madrugada, pensando en toda las mujeres que se fueron con otros, magreándose en un portal o limpiándose los restos de sangre de la última pelea. Mañana de domingo. Sexo y sangre.
Pienso que estas horas, en mi ciudad estarán las calles vacías, transitadas sólo por los que vuelven de una noche loca, de una aventura al filo de la madrugada, pensando en toda las mujeres que se fueron con otros, magreándose en un portal o limpiándose los restos de sangre de la última pelea. Mañana de domingo. Sexo y sangre.
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